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BOLETÍN

N° 40

CLASIFICACIÓN

PADRES Y DOCENTES

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Internet y economía:
una combinación revolucionaria

Actualmente, para la gran mayoría de las personas, resultaría inimaginable el hecho de querer comprar un producto, hacer una reserva de hotel o sacar una entrada para un recital –solo para citar algunos ejemplos- y no poder hacerlo por Internet. A estas alturas, estamos muy acostumbrados a resolver la mayoría de las compras y transacciones por medio de la utilización de la red y ello, como es de imaginar, además de las múltiples ventajas que ofrece, también conlleva ciertos riesgos. Tales son los temas que abordaremos a lo largo del presente boletín.


¿De qué hablamos cuando hablamos de comercio electrónico?


Tal como explica Laura Silberleib, en su artículo “El Derecho, la propiedad intelectual y el entorno digital”[1], podemos definir dicho concepto como “cualquier forma de transacción o intercambio de información comercial basada en la transmisión de datos sobre redes de comunicación sin que exista un contacto físico entre quien oferta un bien o un servicio y quien lo demanda. Así, esta definición no sólo incluye la compra y venta electrónica de bienes y servicios, sino que incorpora el uso de redes para actividades anteriores o posteriores a la venta, como la publicidad, la búsqueda de información comercial, el aseguramiento de las posibles transacciones, tratamiento de clientes y proveedores, trámites ante autoridades de control y fiscalización, prestación de mantenimientos y servicios post-venta y la colaboración entre empresas (Paladella Salord, 1999:1).


Entre las ventajas que ofrece la incorporación de Internet a las interacciones comerciales y a la economía misma, podemos enumerar: la agilización de todos los procesos, la eliminación de barreras, la apertura de oportunidades de negocios, la reducción de costos e intermediarios en las mismas y la cooperación entre empresas.


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Entre las ventajas que ofrece la incorporación de Internet a las interacciones comerciales y a la economía misma, podemos enumerar: la agilización de todos los procesos, la eliminación de barreras, la apertura de oportunidades de negocios, la reducción de costos e intermediarios en las mismas y la cooperación entre empresas. Asimismo, Internet es una gran vidriera para las pequeñas y medianas empresas y una necesidad tras la irrupción tecnológica, un canal ideal para vender y captar clientes con una mínima inversión, disponible las 24 horas del día a escala global, y cuyo negocio se puede gestionar desde una computadora o cualquier dispositivo móvil.

Ahora bien, “no todo es color de rosa” … Por supuesto, también aparecen inconvenientes, entre los que podemos enumerar: los problemas para definir la validez legal de las transacciones, la dificultad de realizar pagos por un medio confiable y económico, y la resistencia de los consumidores a practicar actos mercantiles por un procedimiento que es percibido por gran parte de la población como defectuoso e inseguro.

Por lo cual, es evidente que resulta sumamente importante e ineludible considerar la necesidad de proteger a los consumidores y usuarios en cuanto a posibles inconvenientes que se puedan presentar en el acto de adquisición de bienes y servicios en el mercado electrónico; la posibilidad de realizar un reclamo ante un producto defectuoso; la necesidad de proteger derechos de autor, marcas y patentes, para lo cual es posible que haya que redefinir el concepto de derecho de autor, como lo plantea Carlos de Paladella (1999); la necesidad de impedir la publicidad engañosa y, por último, la necesidad de proteger los datos de las personas que circulan en cada una de las transacciones, ya que el flujo de información es uno de los bienes más codiciados por las grandes compañías que manejan datos.


Recomendamos a los/as usuarios/as que, al momento de realizar operaciones con datos delicados, tengan en cuenta que el sitio cuente con algún método que garantice la seguridad tanto de los datos como del proceso completo de la transacción.


Desde BA-CSIRT, gran parte de nuestro trabajo diario, consiste en brindar asesoramiento y asistencia a los usuarios en relación a las operaciones de carácter comercial y/o financiero que realizan por Internet. Lamentablemente, son muy frecuentes las consultas como consecuencia de compras que devienen en estafas o casos de phishing, por ejemplo. Es por ello que, a modo de recomendación general, le sugerimos a los/as usuarios/as que, al momento de realizar operaciones con datos delicados, tengan en cuenta que el sitio en cuestión cuente con algún método que garantice la seguridad tanto de los mismos como del proceso completo de la transacción. Los métodos más frecuentes para tales fines son la encriptación de la información y el empleo de firmas digitales y/o certificados.

Para concluir, queremos compartir una pequeña reflexión de Sebastián Stranieri -CEO de la firma VU Security- acerca de este tema; ya que aporta datos reveladores y un enfoque muy interesante para pensar el comercio por Internet y la economía digital.


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Cuando Amazon vendió y entregó el primer libro en julio de 1995, nadie podría haber asegurado el alcance que tendría el comercio online en el futuro. Hoy, más de 20 años después, gracias a la globalización y los avances de hardware, software, y sobre todo la Internet, las distancias y los tiempos son prácticamente inexistentes.

Según Business Insider, dos terceras partes de la población mundial están conectadas a la red a través de dispositivos móviles como celulares y tablets. Como resultado, unos cinco mil millones de personas pueden adquirir productos y servicios las 24 horas, desde cualquier rincón del planeta, y recibirlo en su casa en cuestión de semanas e incluso, días.

El aumento de consumidores móviles se ve reflejado en un crecimiento récord de ventas digitales. Según el último estudio realizado por la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), en el país, la facturación de eCommerce alcanzó $102.700 millones, lo cual representa un aumento de 51% durante el 2016. Por si fuera poco, el estudio asegura que hoy en día, el 90% de los argentinos conectados ha realizado una compra online alguna vez.

El eCommerce es una prueba más de cómo la Internet continúa cambiando el mundo: la transformación digital, que vivimos tanto por cómo nos relacionamos y comunicamos con otros de manera instantánea, estén al lado nuestro o en otro continente, también afecta la economía; un punto clave a nivel global.

Si bien durante años lo digital fue considerado como una variación de la economía, hoy se puede decir que la economía es digital, un cambio que generó ganancias para algunos y pérdidas para quienes no supieron adaptarse, como, por ejemplo, la franquicia de alquiler de películas Blockbuster y la marca de teléfonos inteligentes BlackBerry. Incluso han nacido nuevas industrias, como la fintech, gracias a la tecnología aplicada a las finanzas y banca.

La economía digital plantea novedosos desafíos y preguntas que las compañías deben aprender a resolver, como el comercio on-demand, a través de plataformas que conectan directamente al proveedor con el consumidor, sin necesidad de un intermediario. Otro aspecto novedoso es la enorme competitividad en un mercado que se amplía cada vez más, lo cual genera como resultado, que empresas de diferentes sectores, o incluso competidores, trabajen juntos en ecosistemas de integración digital para crear productos y servicios complementarios.


“Durantes años lo digital fue considerado como una variación de la economía, hoy se puede decir que la economía es digital.” - Sebastián Stranieri


Al igual que la economía, la estructura interna de las empresas también evoluciona. Lejos quedan las decisiones tomadas según opiniones, sugerencias o puras intuiciones: hoy, la toma de decisiones se hace basándose en análisis de datos duros, algoritmos o por qué no, con la incorporación de Inteligencia Artificial.


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Sin embargo, cumplir las expectativas de un consumidor que busca experiencias proactivas a la hora de contratar servicios o adquirir productos, no es nada fácil, especialmente si se trata de un público con alto poder digital.  

La profunda transformación tecnológica que vivimos es tan disruptiva para la sociedad y la economía como lo fue, en su momento, la Revolución Industrial, pero esto es sólo el principio. Con el paso del tiempo, la digitalización afectará cada vez más el desarrollo tanto social como económico.


[1] http://www.scielo.org.ar/pdf/ics/n5/n5a04.pdf

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