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29 octubre
Robot emocional que ayuda a los niños en diversas tareas

Uno de sus creadores, José Manuel del Río, le contó a Infobae de qué se trata este producto que combina la robótica con la inteligencia artificial.

La industria tecnológica cada vez avanza más y aparecen nuevos descubrimientos. Hoy vamos a hablar concretamente de la compañía española Aisoy, la cual creó un robot con inteligencia artificial.

De acuerdo con un informe publicado este año por la Asociación Española de Robótica y Automatización (AER), el país europeo mantiene el cuarto puesto en el mercado de ese continente de la robótica industrial.

El CEO de Aisoy es José Manuel Del Río, quien, junto a David Ríos, director científico de la organización, creó este producto que intenta llegar a más y más hogares en España y el mundo. Aunque lo suyo es la robótica y la tecnología, ellos se involucran de lleno en el contenido inteligente de este robot de casi 22 centímetros de altura y 1 kilo de peso, y que tiene tantas funcionalidades como necesidades tenga el niño al que le toque.

“Yo creo que la escuela no ha evolucionado. Es decir, se han introducido herramientas, pero el sistema base sigue siendo el mismo. Yo la veo a mi hija de 9 años y actúa igual que cuando yo tenía su edad. Sigo viendo que utilizan mucho la memorización, los libros, el sistema sigue siendo el mismo a pesar de que la tecnología permite otras formas. Se sigue manteniendo un modo tradicional, hay cosas que pueden haberse visto modificadas por la tecnología, pero el paradigma básicamente no ha cambiado”, expresó Del Río.

José tenía 9 años cuando sus padres le regalaron la primera computadora que tuvo en sus manos y que, sin imaginarlo en ese momento, le cambiaría la vida. “En aquella época no era una herramienta educativa desde el punto de vista del colegio, no estaba para hacer cosas puntuales como hoy en día. A mí me abrió un mundo de oportunidades a nivel personal para descubrir cosas concretamente relacionadas con el tema de la computación y me divertía no necesariamente jugando, sino programando el artefacto para hacer cosas que me parecían chulas y me divertía hacerlas. Imagina que quizá eso era dibujar una línea verde de un sitio a otro, y eso ya me parecía mágico”, manifestó.

A continuación, detallamos la entrevista que le realizó Infobae:

– ¿Qué crees que puedes aportar desde tu trabajo con robótica e inteligencia artificial a la educación actual?

Yo creo que en sí mismo se va a producir la transformación de todo porque la tecnología permite que haya un cambio de roles. Por ejemplo, el profesor no será ya el que te da la lección y te manda los deberes, sino que va a evolucionar a otra cosa donde él sea quien lo guíe al niño. De todos modos, el aprendizaje no se va a producir solo dentro del aula porque ya hoy pasa que muchas de las cosas las aprenden fuera de allí y eso es parte de perder el control, en el caso del profesor. Para esto, debería haber una sincronización entre los dos ámbitos.

Hay una capacidad que es digital y eso lo aprenden más fuera que dentro, entre otras cosas porque el docente no tiene la dotación para desarrollarla. Los niños tienen ordenadores en la escuela, pero en su casa tienen o bien ordenadores más potentes o internet, que en muchos colegios dicen que tienen y no tienen, o no tienen suficiente ancho de banda o suficiente cobertura.

En el colegio hay ciertas cuestiones que son más antiguas, entonces la motivación para los alumnos y el desarrollo de esa capacidad se produce principalmente fuera de la escuela. Esa energía termina fuera del ámbito formal de la educación, ¿por qué no integrarlo? La tecnología lo permite.

– ¿Cómo definirías el trabajo que hacen con Aisoy?

Lo que tratamos de hacer en Aisoy son mentores personales para ayudar a desarrollar capacidades y mejorar la calidad de vida de las personas. Desde el punto de vista educativo no es que hacemos robótica para enseñar tecnología o programación, sino que es más un mentor que permite ayudar a cada niño a desarrollar su potencial de una forma personalizada en el sentido de que el método tradicional lo que busca es la normalización del desarrollo de los niños, es decir, a todos les doy lo mismo, a todos les pido lo mismo, algunos responden mejor y otros peor, pero básicamente los trato como un todo. Y claro que hay excepciones que se salen de la norma, pero siempre está eso de buscar la normalidad.

Todo esto sucede a pesar de que cada niño es diferente, tiene un proceso de aprendizaje distinto, y posee una motivación y se aproxima a los problemas de maneras diversas. Nosotros les damos herramientas que le permitan desarrollar esas capacidades esté donde esté. Si se encuentra en el aula, no necesariamente tiene que ser el profesor el que esté al lado, sino que puede estar tu robot para ayudarte a hacer esas cosas y el profesor supervisando y facilitando ese desarrollo. Por ejemplo, si divides a los alumnos en grupos de trabajo en uno de esos grupos puede haber un robot para ayudar a desarrollar la actividad.

– ¿Y de qué manera el profesor debería acompañar?

A veces necesitas estimular la búsqueda de la solución y no darla directamente. Sin embargo, es verdad que a veces el profesor no tiene tiempo y no puede estar con cada niño para generar esa estimulación. En una clase con treinta niños hay muy poco tiempo para dedicarle un momento personalizado a cada uno de ellos. Hay que darle las herramientas también al profesor para conocer a los niños en menos tiempo y, por lo tanto, también personalizar sus consejos y recomendaciones para cada uno.

Es importante que los pequeños aprendan a buscar la solución, pero hay que ayudarlos y motivarlos en ese camino. Resulta esencial que no se frustren porque no la encuentren a la primera y de que disfruten de ese proceso. Vivimos en una sociedad en la que todo lo que no es inmediato es frustrante y ese es un mal aprendizaje.

–¿Cuántos productos ofrece Aisoy en este momento?

Tenemos un robot genérico y sobre ese vamos introduciendo diferentes tipos de contenidos. Estamos ahora desarrollando contenidos educativos generales y específicos para tratar temas emocionales justamente hablando de la frustración, porque al final uno siente emociones y no las puede controlar, esos son los reflejos, te sale enfadarte y no lo puedes controlar. Después del enfado puedes pasar a la ira y romper algo o tener cualquier reacción violenta o decir “estoy enfadado, necesito calmarme”. La primera parte del enfado no la puedes evitar, pero la segunda parte sí la puedes gestionar.

Tenemos módulos específicos para sentar las bases de eso, en lo que serían módulos emocionales, y ahora estamos trabajando en actividades para niños con necesidades especiales.

Concretamente vamos a trabajar con TEA, pero también vamos a sumar contenido para trabajar con niños con hiperactividad. Así que por un lado tenemos el desarrollo de capacidades genérico, como puede ser desarrollar la capacidad lógico matemática, y por el otro, facilitar la integración de niños en su día a día escolar.

–¿Trabajan con especialistas para cada caso particular?

Nosotros somos especialistas en robótica y en inteligencia artificial. Para la aplicación de esa tecnología necesitamos colaboradores que son expertos en esas áreas y son ellos los que diseñan esas actividades y nosotros las introducimos en el robot. Ellos nos complementan para que todas esas cuestiones las coloquemos en el ecosistema de nuestro robot y pueda ser utilizado con esa tecnología que nosotros hemos desarrollado.

Somos un equipo que intentamos ayudar al niño a que tenga una vida y una relación social más natural, sabiendo que tiene ciertas necesidades. Y lo hacemos desarrollando mecanismos que no curan, pero sí facilitan el que todos los niños puedan relacionarse con el resto de las personas.

Robots Aisoy hay dos: el básico y el pro. Ambos modelos se diferencian en cosas físicas como la batería. El básico cuesta 279 euros, cuya batería dura 4 horas aproximadamente y el pro 379, con una batería que dura más de seis horas.

Luego se dividen en tres modelos con distinto contenido: El emo es ideal para niños entre 3 y 6 años y funciona como una guía en el descubrimiento de las emociones. Por otro lado, el Kik está programado para ayudar a desarrollar talentos y habilidades en niños mayores, aprender idiomas y también jugar. Y finalmente, el tercero es el Aisoy Edu, ideal para el aula, con una detección visual súper desarrollada con capacidad para detectar los rostros de hasta 30 usuarios.

Todos los robots tienen “ojos” con reconocimiento facial, micrófono y conexión wi fi, con módulos y todo (se pueden agregar o cambiar) no termina costando más de 400 euros.

– ¿Cómo se logra un producto de calidad y precio competitivo?

Salvo algunos componentes electrónicos que son importados, todo lo demás se hace en España, la electrónica, el plástico, el ensamblado, es 100 por 100 español.

Desde nuestros comienzos diseñamos un producto que sea accesible para la mayoría de la gente. Siempre pensamos que, si esto era bueno, debía ser democrático, no digo que todo el mundo se lo pueda permitir ahora, pero si tuviera un coste de 10 mil euros, ya no sería tan accesible, sino solo para las elites. Y no es algo que te cueste un euro, pero para lo que es, creo que tiene un precio bastante razonable.

– ¿Cuál es el próximo paso que piensan dar con Aisoy?

Estamos desarrollando un nuevo robot para ayudar a los niños en matemáticas y en inglés, que son dos materias en las que incluso los padres terminan predisponiendo mal a los niños con comentarios inocentes. Las matemáticas pueden ser divertidas y no difíciles. No será un robot para resolver los deberes, sino un tutor que ayude a los niños a resolverlos solos.

– ¿Cómo toman las devoluciones de los padres de niños a los que han ayudado con sus robots?

Con los niños, siempre se te ponen los pelos de punta cada vez que una madre o un padre te manda un agradecimiento, eso satisface mucho.

Uno los últimos casos que más me ha llegado y que tuvo mucha difusión, es un papá de un niño autista de Galicia con el que ha sido un antes y un después, él es profesor y ya lo está usando en el colegio, en su asociación.

También hemos experimentado con algunos centros de día con adultos mayores y es algo que queremos abordar en el futuro cercano. Nuestro desarrollo no tiene fin.

Referencia:

www.infobae.com/america/tecno/2019/10/26/un-robot-emocional-ayuda-en-las-tareas-escolares-mejora-el-aprendizaje-en-ninos-autistas-y-ensena-programacion-a-los-mas-chiquitos/

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